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Rediseño o adaptación de marca: cómo saber cuál necesitas
Rediseño de marca28 de julio de 20265 min de lectura

Rediseño o adaptación de marca: cómo saber cuál necesitas

En este artículo
  1. Qué es adaptar
  2. Qué es rediseñar
  3. El caso en el que probamos las dos cosas
  4. Las preguntas que me hago antes de recomendar una u otra
  5. Los errores más caros
  6. Un criterio sencillo para decidir
  7. El coste de equivocarse de camino
  8. Cómo saber cuál es tu caso

Cuando alguien se plantea tocar su marca, casi siempre hay una duda antes que el presupuesto: «¿lo rehacemos entero o con un retoque vale?». Es una pregunta razonable y, la verdad, de las que más dinero ahorran si se contestan bien. Porque equivocarse en un sentido te hace pagar dos veces, y en el otro te hace tirar algo que funcionaba.

Pon el ejemplo de una casa. Hay reformas en las que cambias la pintura, los muebles y la luz, y la casa parece otra, pero la distribución es la misma y funciona. Y hay casas en las que el problema es que el pasillo no lleva a ninguna parte, y por mucha pintura que le des, sigue sin funcionar. Adaptar una marca es lo primero. Rediseñarla es lo segundo.

Qué es adaptar

La adaptación parte de una idea de fondo que todavía sirve: el concepto del logotipo sigue representando a la empresa, el nombre es bueno, la gente ya lo reconoce. Lo que está mal es la ejecución, o el desorden acumulado alrededor. Un logotipo con una tipografía de otra época, unos colores que no se leen bien en pantalla, un símbolo demasiado detallado para tamaños pequeños, versiones que se han ido deformando con los años porque cada proveedor lo redibujó a su manera. En una adaptación se estudian los materiales que tienes, se proponen tres o cuatro evoluciones del logotipo actual, se ordenan variaciones y se deja un manual para que el sistema deje de depender de la memoria de quien lo hizo. Parte desde 750 € y suele llevar unos veinte días.

Qué es rediseñar

Rediseñar es empezar otra vez desde el concepto, porque el que hay ya no representa a la empresa o tiene un problema de raíz: no se puede registrar, se parece demasiado a otro, habla de un negocio que ya no eres. Se exploran más direcciones (cinco o seis bocetos), con más rondas de revisión, y se acaba con un sistema completo y un manual. Parte desde 1.000 € y también ronda los veinte días de trabajo. La diferencia no está en el tiempo, sino en cuánto se cambia de lo que ya había.

El caso en el que probamos las dos cosas

Sell & Buy es un buen ejemplo, porque nadie quería tirar nada. Llevaban años funcionando con una estética de compraventa, con un universo tipo cómic que tenía mucho cariño dentro de la empresa, justo cuando se estaban especializando en tecnología. Lo razonable era empezar por adaptar: probar a modernizar el mismo universo, conservando el visual merchandising que ya tenían en tienda. Es más barato, menos arriesgado y respeta a quien lo creó. Se probó, con seriedad. Por mucho que ajustábamos tipografía y color, seguía leyéndose infantil, porque el problema no era de ejecución, era de concepto: una cadena de tecnología tenía que transmitir confianza y aquello transmitía juguetería. Con esa evidencia en la mesa, el propio cliente se desapegó de la marca original sin que nadie tuviera que convencerle. Pasamos a rediseñar, con un negro sólido y una tipografía geométrica rotunda, y se unificó todo en una guía de aplicación. Lo cuento en el caso Sell & Buy.

Las preguntas que me hago antes de recomendar una u otra

¿Se puede registrar el logotipo tal y como está? Si la respuesta es no, difícilmente es una adaptación. ¿Cuenta lo que hace ahora la empresa o lo que hacía hace diez años? Si el negocio ha cambiado de rumbo, ajustar el dibujo no resuelve nada. ¿Lo reconoce la gente, tiene valor de reconocimiento? Si lo tiene, tirarlo es perder un activo, y conviene pensárselo dos veces. ¿El problema está en el logotipo o en cómo se usa? Una marca con cuatro tipos de azul, tres tipografías y cinco versiones del logo se arregla ordenando, no dibujando. Y quizá la que más cuesta contestar: ¿lo defiendes por que funciona o por cariño? Las dos razones son legítimas, pero hay que saber cuál es.

Los errores más caros

El primero es adaptar cuando hacía falta rediseñar. Se gastan 750 € en retocar algo que no tiene arreglo, a los seis meses se vuelve a ver el problema y se acaba rediseñando igualmente. Se han pagado las dos cosas. El segundo es rediseñar por aburrimiento: llevas diez años viendo el mismo logo y te apetece algo nuevo. Es humano, pero tus clientes no lo han visto diez años seguidos como tú, y si funciona y es registrable, cambiarlo te cuesta reconocimiento. El tercero, cambiar de marca a mitad de una campaña o una temporada alta, cuando ya has invertido en material con la imagen antigua.

Y uno más pequeño pero muy frecuente: pedir presupuesto de «un rediseño» sin enseñar nada de lo que ya tienes. Con lo que ya hay se ve en media hora si es adaptación; sin verlo, cualquier presupuesto es un número al azar.

Un criterio sencillo para decidir

Hazte tres preguntas. Primero, ¿lo que dice mi marca sigue siendo verdad? Si la respuesta es sí, probablemente baste con adaptar. Segundo, ¿lo que hay se puede defender, legal y visualmente? Si no, rediseñar es inevitable. Y tercero, ¿cuánto de lo que tengo funciona y merece conservarse? Cuanto más haya, más sentido tiene adaptar. Es una guía, no una regla, pero te ayuda a no quedarte en el «no sé qué hacer» que paraliza muchas decisiones.

El coste de equivocarse de camino

Adaptar cuando hacía falta rediseñar es como poner un parche a un neumático que ya no aguanta: te dura unos kilómetros y acabas cambiándolo igualmente. Rediseñar cuando bastaba con adaptar es tirar algo que aún servía, con el gasto y la pérdida de reconocimiento que eso conlleva. Por eso suelo recomendar mirar con calma antes de comprometerse, y por eso existe la auditoría exprés: para que el camino lo decidas con información y no con prisa.

Cómo saber cuál es tu caso

Lo más rápido es enseñarme lo que usas hoy: logotipo, tarjetas, web, rótulo, lo que tengas. En una auditoría exprés reviso esos materiales y te digo si el diagnóstico es afinar, adaptar o rediseñar, con un rango de inversión. Si prefieres leer más antes de escribirme, tienes la página sobre rediseño de marca y otra sobre cuánto cuesta. Y sí, a veces el diagnóstico es «déjalo como está y arregla otra cosa». Eso también es un resultado.

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Estefanía González

Brand & Creative Director en Madrid. Llevo más de 10 años creando marcas para pymes y, desde 2018, dirijo marca y creatividad en Branding Makers. Primero decido qué tiene que decir la marca; después la diseño.
Trabajo online con empresas de toda España. Contesto en un máximo de 2 días laborables.
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