






















| Adaptar | Rediseñar | |
|---|---|---|
| El concepto | Sigue siendo válido | Ya no representa a la empresa |
| Qué se toca | Estilos, jerarquía, aplicaciones y soportes | Identidad completa |
| Cuándo | La marca cuenta lo que eres pero no se ve a la altura | La marca cuenta otra cosa distinta de lo que eres |
| Desde | 750 € | 1.000 € |
No lo decido por gusto. Hago una prueba: intento primero lo más barato. Si adaptar resuelve el problema, adapto. Si por mucho que ajustemos tipografía o color la marca sigue diciendo lo que no es, entonces es de concepto, y toca rediseñar.
Esa lógica es la que explica los dos casos de abajo, y por eso no te vendo un rediseño sin haber mirado antes si hace falta.
Qué falla y por qué. Aquí se decide si hay que adaptar o rediseñar.
Qué espacio ocupa la nueva marca y qué conserva de la anterior, para que los clientes de siempre te sigan reconociendo.
Las propuestas se validan en tamaños pequeños, en distintos soportes y en uso real antes de avanzar.
Web, papelería, rotulación y una guía para que el cambio sea coherente en todas partes.
Si el concepto de la marca sigue siendo válido, adaptas. Si ya no representa a la empresa, rediseñas. La auditoría exprés te da el veredicto.
Una adaptación parte de 750 € y un rediseño de 1.000 €. El alcance exacto lo marca la auditoría.
No si el cambio conserva lo que te hace reconocible. Parte del trabajo es decidir qué se mantiene.
Sí. Muchas veces el nombre funciona y el problema es la imagen.