Qué archivos te deben entregar cuando te diseñan un logotipo
En este artículo
- Vectorial: el archivo que de verdad es tu logotipo
- PNG con fondo transparente: para pantalla
- Las variaciones del logotipo
- Colores y tipografías: los datos que nadie pide hasta que hacen falta
- Archivos editables: lo que marca la diferencia entre ser dueño o inquilino
- Cómo revisar tu carpeta en cinco minutos
- Los formatos, explicados con una analogía
- Lo que conviene guardar y dónde
- Y si tu proveedor ya no existe
Hay una escena que se repite más de lo que debería. Una persona contrata un logotipo, lo recibe por correo en un archivo pequeño, lo usa en la web y en las redes, y todo va bien. Seis meses después necesita un rótulo, una lona o unos uniformes. Llama al proveedor del rótulo, que le pide «el vectorial». Ella no sabe qué es eso, busca en su carpeta, y lo único que tiene es un JPG de 400 píxeles. Ese día descubre que lo que le entregaron no era el logotipo, sino una fotografía del logotipo.
Este artículo es para que ese día no te llegue. Te cuento qué archivos tienes que recibir, para qué sirve cada uno, y cómo comprobar en cinco minutos si lo que tienes en la carpeta está completo.
Vectorial: el archivo que de verdad es tu logotipo
Un archivo vectorial (los formatos más habituales son AI, EPS, SVG y PDF vectorial) no guarda una imagen hecha de puntitos, sino las instrucciones para dibujarla. Por eso se puede ampliar hasta el tamaño de una fachada sin perder nitidez, igual que una receta se puede multiplicar por diez sin que el pastel cambie de sabor. Un JPG o un PNG, en cambio, es una foto: si la estiras mucho, se ve borrosa y con escalones en los bordes. Todo lo que sea imprimir en grande (rótulos, vinilos, lonas, camisetas, packaging) necesita el vectorial. Si solo tienes imágenes, el proveedor tendrá que redibujar el logotipo, y cuando alguien redibuja, el resultado casi nunca es idéntico.
PNG con fondo transparente: para pantalla
El PNG transparente es el que pones encima de cualquier fondo sin que aparezca un cuadrado blanco alrededor. Es el archivo del día a día: la web, las redes, una presentación, la firma del correo. Conviene tenerlo en varios tamaños y, sobre todo, en versión para fondos claros y para fondos oscuros. Si solo tienes la versión pensada para fondo blanco, el día que quieras ponerlo sobre una foto o sobre un color corporativo, no se leerá.
Las variaciones del logotipo
Un logotipo bien hecho no es un único dibujo, sino una pequeña familia. La versión principal (la completa), la reducida o compacta para espacios pequeños como el avatar de una red social, la versión en blanco y negro, y la versión en negativo para fondos oscuros. Si tu proveedor te entrega solo uno, estás recibiendo una cuarta parte del trabajo. En mis proyectos, por ejemplo, un pack de solo logotipo incluye cuatro variaciones, y los packs más completos suben hasta seis, justamente porque esas versiones son las que usarás cuando la vida real te lleve a un sitio donde el principal no cabe.
Colores y tipografías: los datos que nadie pide hasta que hacen falta
La carpeta debería incluir, de forma explícita, los códigos de color para pantalla (HEX y RGB) y para impresión (CMYK, y Pantone si se usa). Parece un detalle menor hasta que dos imprentas te sacan dos tonos de verde distintos para el mismo encargo. Lo mismo con las tipografías: el nombre exacto, de dónde se descargan y si tienen licencia gratuita o de pago. He visto marcas cuyo diseño dependía de una tipografía de pago que el cliente no sabía que tenía que comprar, y que acabó sustituida por otra «parecida» en cada documento. Eso, con el tiempo, deshace cualquier identidad.
Archivos editables: lo que marca la diferencia entre ser dueño o inquilino
Cuando termino un proyecto, entrego los archivos de trabajo, no solo los finales: los vectoriales, las imágenes, las presentaciones editables y las plantillas para Canva. Es lo que permite que tú, o quien trabaje contigo en el futuro, pueda cambiar un teléfono en una tarjeta o preparar un cartel sin tener que llamarme. No hay permanencias ni mantenimiento obligatorio. Lo digo porque no todos los diseñadores lo hacen así, y es una de las preguntas más importantes que puedes hacer antes de contratar a nadie: ¿me vas a dar los archivos abiertos?
Cómo revisar tu carpeta en cinco minutos
Abre la carpeta que te entregaron y comprueba esta lista corta. ¿Hay al menos un archivo AI, EPS, SVG o PDF vectorial? ¿Hay PNG transparentes en versión clara y oscura? ¿Existe una versión reducida del logotipo? ¿Puedes encontrar escritos los códigos de color y el nombre de las tipografías? ¿Hay un manual, aunque sea corto? Si falta algo, pídelo cuanto antes, mientras la relación con quien lo hizo sigue viva y reciente. Es mucho más fácil reclamar una carpeta incompleta a las dos semanas que a los tres años.
Los formatos, explicados con una analogía
Si todo esto suena a idioma extraño, piensa en música. Un MP3 es cómodo y ligero, y sirve para escuchar en el móvil, pero no puedes reconstruir la grabación original a partir de él. El archivo de estudio, con todas las pistas separadas, es lo que permite remezclar, cambiar un instrumento o sacar una versión nueva. El vectorial es el archivo de estudio de tu logotipo; el PNG es el MP3. Los dos tienen su uso, pero si solo tienes el segundo, estás a merced de lo que otros puedan hacer con una copia reducida de tu propia marca. Y lo curioso es que, al principio, nadie nota la diferencia: se nota el día que el proyecto crece.
Lo que conviene guardar y dónde
Una vez que tengas tu carpeta completa, haz dos copias: una en tu ordenador y otra en la nube o en un disco externo. Nómbrala con claridad (por ejemplo, «Marca_NombreEmpresa_Archivos_Finales») y evita mezclar los archivos definitivos con borradores. Compártela con las personas que realmente la usan, como quien te lleva las redes o quien te diseña los folletos. Cuantas menos versiones circulen por correos antiguos, menos probable es que alguien use el logotipo equivocado.
Y si tu proveedor ya no existe
A veces la persona que hizo tu logotipo ha cerrado, ha cambiado de ciudad o simplemente no contesta. Si solo te queda un JPG o un PNG, no está todo perdido, pero toca reconstruirlo: se redibuja en vectorial respetando el original, se generan las variaciones y se documentan colores y tipografías. Es un trabajo pequeño, y lo hago con frecuencia dentro de una auditoría exprés cuando detecto que el problema de fondo es que la marca no tiene sus archivos en orden. Si quieres entender qué papel juega todo esto dentro de un sistema más amplio, tienes el artículo sobre qué incluye un manual de identidad corporativa.
