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Qué es la identidad corporativa y para qué le sirve a una pyme
Identidad corporativa23 de junio de 20265 min de lectura

Qué es la identidad corporativa y para qué le sirve a una pyme

En este artículo
  1. Una gama de cosmética con el mismo logo
  2. Para qué sirve de verdad
  3. Qué incluye
  4. Cuándo no te hace falta (todavía)
  5. Lo que suele fallar por el camino
  6. Un caso: Great Day

Piensa en dos fontaneros que te pasan presupuesto el mismo día. Uno llega en una furgoneta rotulada y te deja el presupuesto en un PDF ordenado. El otro te lo manda por WhatsApp, en una foto torcida de un papel. A igualdad de precio, ya sabes a quién le abres la puerta de casa. Eso es la identidad corporativa, ni más ni menos: lo que se ve de ti antes de que nadie te conozca.

Y no es solo el logotipo, que es lo que casi todo el mundo imagina. El logotipo es una pieza. La identidad es el sistema que lo rodea: los colores exactos, las tipografías, el tono con el que escribes, cómo se usa todo eso en una factura, en un rótulo, en un perfil de Instagram. Y las reglas, claro, porque sin reglas cada proveedor hará lo que le parezca.

Una gama de cosmética con el mismo logo

Hace poco hablábamos con una marca que pensaba que necesitaba «una identidad visual». Cuando empezamos a tirar del hilo, para ellos identidad visual era básicamente una cosa: el logo. Tenían el logo, y a partir de ahí cada vez que hacían algo empezaba la fiesta. «Para Instagram podemos poner este color, que me gusta mucho.» «Esta tipografía me parece más bonita.» «¿Y si cada producto lleva una letra diferente?» Mi favorita: «Podemos usar también este verde, que lo he visto en Pinterest.»

El problema se vio del todo cuando pusimos juntos todos los productos de su gama de cosmética. Uno parecía lowcost, otro un producto de limpieza del hogar, otro premium, otro natural, otro casi farmacéutico y otro de una marca completamente distinta. Y como todos llevaban el mismo logo, ellos pensaban que la marca estaba unificada.

Pero poner el mismo logo en cuatro sitios no convierte cuatro diseños distintos en una identidad. Una identidad no es una colección de cosas bonitas que puedes usar cuando te apetezca. Es un sistema, con reglas, para que aunque cambie el producto, el formato o la campaña siga habiendo algo que haga que todo pertenezca al mismo universo. Ojo, no significa que todo tenga que ser igual: una buena identidad permite flexibilidad. Pero una cosa es flexibilidad y otra improvisación.

Puedes tener cinco productos, cinco fotografías y cinco mensajes distintos y seguir sabiendo que son de la misma marca, porque hay decisiones que se mantienen: una tipografía, una paleta, unas proporciones, una forma de usar el color, un estilo fotográfico, una manera de componer. Si cada vez que haces una pieza vuelves a decidir desde cero qué color y qué tipografía te apetecen, no estás construyendo una identidad, estás decorando. Para mí esa es la diferencia entre tener un logo y tener una marca: el logo identifica, el sistema hace que la marca se reconozca incluso cuando el logo no está delante.

Para qué sirve de verdad

Para que te reconozcan rápido y para que lo que se ve esté a la altura de lo que cobras. Lo segundo es lo que más me importa. Hay empresas que funcionan, tienen buenos clientes y, aun así, lo que enseñan no cuenta lo que valen. Ahí el problema nunca es el servicio.

También ahorra decisiones. Si tienes claro qué colores y qué tipografías usas, el siguiente cartel o la siguiente publicación no empiezan de cero. Parece poca cosa hasta que llevas un año sin hacerlo.

Qué incluye

Depende del negocio, pero lo habitual es: logotipo con sus versiones (la principal, una reducida, en positivo y en negativo), paleta con códigos para pantalla e impresión, tipografías, algún recurso gráfico de apoyo y una guía de uso. Si el negocio tiene tono propio al escribir, también eso.

No todo el mundo necesita todo. Una peluquería con un solo local no necesita el manual de cuarenta páginas que necesita una cadena. Yo prefiero una guía corta que se use a un manual enorme que se queda en una carpeta.

Cuándo no te hace falta (todavía)

Si aún no sabes bien qué vendes ni a quién, no encargues identidad. Primero se define la estrategia, y después se diseña. Lo contrario sale caro. Tampoco tiene sentido una identidad completa si vas a cambiar de actividad dentro de unos meses, o si lo que falla en tu negocio es el producto y no la imagen. El diseño no arregla eso.

Lo que suele fallar por el camino

Lo más habitual no es una mala identidad sino una acumulada: el logotipo que hizo alguien conocido, la web de otra época, unas tarjetas en otro color porque la imprenta no tenía el verde. Cada pieza por separado se defiende. Juntas cuentan cosas distintas, y el cliente no lo analiza (nadie lo hace) pero lo nota: «esta empresa no está muy cuidada».

Otro fallo clásico es elegir por gusto personal. El color que a ti te encanta puede ser justo el que usa toda tu competencia, o el que peor se lee sobre fondo oscuro. También el abuso: más elementos no es más profesional. Muchas veces la sofisticación viene de quitar cosas hasta que cada trazo tiene una razón.

Y hay uno práctico que nadie ve hasta que le toca: probar el logotipo solo en una presentación. En pantalla grande todo queda bien. El día que lo ves en una factura, en una etiqueta pequeña o en un icono de redes, es cuando descubres si el diseño estaba pensado para existir o solo para enseñarse.

Un caso: Great Day

El logotipo anterior de esta cafetería era una copia de la estructura de una gran cadena, y por eso no se podía registrar. El encargo no era «hacer otro logo»: era construir algo propio que funcionara en fachada, en el packaging y en los uniformes. Así se hizo, con lettering sólido, un isotipo sencillo y una paleta cálida. Lo cuento entero en el caso Great Day.

Si quieres saber cómo trabajo esta parte, está en identidad corporativa. Y si dudas de si te hace falta, con 15 minutos de llamada normalmente lo vemos.

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Estefanía González

Brand & Creative Director en Madrid. Llevo más de 10 años creando marcas para pymes y, desde 2018, dirijo marca y creatividad en Branding Makers. Primero decido qué tiene que decir la marca; después la diseño.
Trabajo online con empresas de toda España. Contesto en un máximo de 2 días laborables.
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