Cuánto cuesta rediseñar una marca (y de qué depende)
«¿Cuánto cuesta rediseñar mi marca?» Es la primera pregunta de casi todo el mundo, y la respuesta honesta empieza con un «depende» que nadie quiere oír. Así que voy a intentar que ese «depende» deje de ser una excusa y se convierta en algo útil: qué es lo que mueve el precio, qué recibes a cambio y cómo evitar que te lleves una sorpresa.
Los números primero, para no hacerte esperar. En mis proyectos, una adaptación de marca parte desde 750 €, un rediseño desde 1.000 € y una marca aplicada, con papelería y presentación editable, desde 1.690 €. Los precios son sin IVA, con pago fraccionado y sin permanencias. Son puntos de partida, no precios cerrados, porque dos empresas pueden pedir exactamente lo mismo y necesitar trabajos muy distintos.
Lo que hace que un proyecto cueste más o menos
Es una reforma, y como en una reforma, nadie te puede dar el precio final sin ver el piso. Hay cuatro cosas que cambian el presupuesto de verdad. La primera es si ya existe una estrategia. Una marca que sabe a quién habla y qué dice cuesta menos de diseñar; si hay que definirlo, forma parte del trabajo y del precio. La segunda son las aplicaciones: no es lo mismo un logotipo y una tarjeta que web, papelería, rotulación y packaging, y cada soporte suma. La tercera es qué se conserva. Adaptar lo que ya funciona cuesta menos que empezar desde cero, por eso antes de proponer nada miro si hace falta rehacerlo todo. Y la cuarta es el plazo: un proyecto urgente desplaza otros, y eso se tiene en cuenta.
Qué estás pagando cuando pagas un rediseño
Esto es lo que más sorprende a quien nunca ha contratado uno, porque lo visible es solo una parte. Un rediseño de marca de 1.000 € incluye cinco o seis bocetos, tres rondas de revisión, tres logotipos finales entre los que elegir, todas las variaciones y pruebas de impresión, un manual de marca completo, tarjeta de visita y firma de correo, en unos veinte días. Pero antes de dibujar hay horas de análisis (entender la empresa, el mercado y qué no está funcionando) y reuniones de trabajo contigo para decidir, no para enseñarte opciones al azar. Esas horas no se ven en el resultado, aunque son las que hacen que el logotipo final tenga sentido.
Si comparas dos presupuestos de «rediseño de logotipo», una forma rápida de ver por qué difieren es preguntar qué incluye cada uno antes y después del dibujo. Si uno solo habla de «3 propuestas de logo» y el otro habla de análisis, de pruebas en distintos tamaños y de un manual, no estáis comparando lo mismo, aunque el nombre del servicio sea idéntico.
El logotipo de 30 euros
Vamos a hablar de la opción barata, porque existe y a veces sirve. Hay plataformas donde por unos pocos euros te dan un logo en el momento. Para probar una idea, para un proyecto personal o para un negocio que aún no sabes si va a seguir, puede bastar. Lo que no te da es nada de lo que he descrito antes: ni estrategia, ni pruebas, ni garantía de que no se parezca a otro (de hecho, suelen salir de plantillas), ni archivos editables, ni derechos claros. Con la cafetería Great Day, el logotipo anterior era una copia de la estructura de una gran cadena y no se podía registrar; no había nada que defender. El coste real de esa decisión apareció después, cuando había que cambiar fachada, packaging y uniformes. Lo barato se paga cuando ya has rotulado la furgoneta.
Lo que no te cobro (y debería ser lo normal)
Cuando terminamos, la marca y todos sus archivos son tuyos. No solo los finales: recibes los archivos de trabajo, vectoriales, imágenes, presentaciones editables y plantillas para Canva. Tú o quien quieras podéis modificarlos sin pedirme permiso. No hay permanencias, no hay mantenimiento obligatorio y no dependes de mí para cambiar una tarjeta. Menciono esto porque es de lo que más se habla cuando alguien ha tenido mala experiencia con otro proveedor: la marca que hizo un diseñador y que no se puede tocar sin llamarle. Que los archivos sean tuyos debería ser lo mínimo, pero no siempre lo es, así que pregúntalo siempre, también a mí.
Las sorpresas más habituales y cómo evitarlas
Hay tres que veo repetirse. La primera, el presupuesto que no dice qué incluye: «rediseño de marca, 900 €». ¿Con cuántas rondas de revisión? ¿Con qué archivos? ¿Con manual? Si no está por escrito, está abierto a interpretación, y las interpretaciones se pagan. La segunda, las aplicaciones no previstas: el rediseño termina y resulta que hay que rotular tres furgonetas, cambiar la web y reimprimir los folletos, y nadie lo había incluido en el cálculo. Conviene hacer una lista de dónde está tu marca ahora mismo, antes de empezar, porque ese listado es el que de verdad marca el presupuesto total. Y la tercera, el que quiere hacerlo todo a la vez. No hace falta. Se puede empezar por lo que ve el cliente antes de contactarte y dejar el resto para más adelante.
Cómo averiguar cuánto te costaría a ti
Con una llamada de 15 minutos, gratis, vemos si encajamos. Si seguimos, hago una auditoría exprés: miro tus materiales actuales y te digo si lo que necesitas es afinar, adaptar o rediseñar, con un rango de inversión. Tengo 3 plazas gratuitas al mes (su valor normal es de 150 €); si están ocupadas, entras en lista de espera. La tarifa completa, con todos los packs y lo que incluye cada uno, está en la página de precios. Y si prefieres decidir con más calma, también hay una asesoría de una hora por 175 € para revisar tu marca y ordenar qué hacer primero.
Por cierto, publico los precios por una razón simple: no quiero hacerte perder el tiempo, ni perderlo yo. Un número visible te da una referencia antes de escribir, y si no te encaja, nos ahorramos los dos la llamada.
