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7 señales de que tu marca se ha quedado atrás (y qué hacer con cada una)
Rediseño de marca4 de agosto de 20265 min de lectura

7 señales de que tu marca se ha quedado atrás (y qué hacer con cada una)

En este artículo
  1. Lo que vendes no coincide con lo que se ve
  2. La del «premium» por decreto
  3. Tu logotipo es genérico o se parece a otro
  4. Cada soporte se ve distinto
  5. Ha habido relevo, o has cambiado de actividad
  6. Nadie quiere enseñar su material
  7. Y el cliente te pide descuento
  8. ¿Y si solo me pasa una?
  9. Una forma amable de empezar

Hay una frase que oigo mucho cuando alguien llega con la marca desfasada: «funcionamos bien, pero lo que se ve no cuenta lo que valemos». Casi nunca es una mala marca. Es la de otra etapa del negocio, la que se hizo cuando eran tres, cuando vendían otra cosa, cuando la web era un lujo. Y claro, nadie tiene el cuerpo de hace diez años por mucho que conserve la camiseta.

Estas son las señales que miro yo, sin orden de gravedad. Con una sola, probablemente basta un ajuste. Con varias a la vez, conviene revisar el conjunto.

Lo que vendes no coincide con lo que se ve

Vendes algo serio, caro o especializado y la imagen dice otra cosa. Sell & Buy llevaba años con la estética despreocupada típica de la compraventa justo cuando se estaba especializando en tecnología. Su rojo y blanco de siempre, con un universo de cómic que a ellos les hacía mucha gracia, jugaba en contra: cuando entras en una tienda a comprar un móvil de cuatrocientos euros quieres sentir que te lo vende alguien que sabe, no que estás en un mercadillo. Se cambió por un negro sólido que tira hacia lo premium, y el cambio no estaba en el color sino en lo que el cliente entendía antes de entrar.

La del «premium» por decreto

«Mi marca es premium porque en el dossier ponemos que ofrecemos exclusividad y usamos un tono muy serio.» Claro que sí. Y yo soy astronauta porque tengo una lámpara con forma de luna en la mesita de noche. El posicionamiento alto no se hereda por escribir «premium» catorce veces en los textos; se demuestra en la experiencia. Si te vendes como lo más top de tu mercado y luego mandas propuestas maquetadas de cualquier manera, tardas tres días en contestar un correo o tu web tarda un siglo en cargar en el móvil, el cliente nota la desconexión al instante. Lo premium no es una etiqueta que te pones: es la consecuencia de cuidar cada punto de contacto.

Tu logotipo es genérico o se parece a otro

Si no lo has podido registrar, o si lo ves casi igual al de otras empresas de tu sector, es una señal fuerte. Suele significar rediseño y no ajuste, porque el problema está en el concepto y no en el acabado. Un elemento propio es lo que hace que un logotipo se distinga, y si no hay ninguno, retocar tipografía o color no cambia nada de fondo. Con la cafetería Great Day fue exactamente eso: un logotipo que copiaba la estructura de una gran cadena y que, por tanto, no tenía capacidad real de registro. Lo primero es comprobarlo, y para eso tienes la guía de logo genérico.

Cada soporte se ve distinto

La web con unos colores, la tarjeta con otros, el rótulo con un tercero, y las redes con lo que cada uno ha ido improvisando. Lo reconocerás porque, cuando pones todo junto encima de una mesa, parece que pertenece a tres empresas distintas. Una marca de cosmética con la que hablamos tenía el mismo logo en toda su gama y, aun así, un producto parecía lowcost, otro de limpieza del hogar y otro casi farmacéutico; ellos creían que estaba unificada porque la firma era la misma. Esto casi siempre se arregla ordenando y haciendo una guía, sin tocar el logotipo, y es lo más barato de resolver de todo lo que aparece aquí.

Ha habido relevo, o has cambiado de actividad

Entra la segunda generación, aparece un socio nuevo, amplías el catálogo. El nombre o el mensaje te siguen encasillando donde ya no estás. Aquí la estrategia va antes que el diseño: de poco sirve un logotipo nuevo si lo que cuenta la web es lo de hace quince años.

Nadie quiere enseñar su material

Esta no aparece en ninguna lista de manual, pero cuenta mucho. Si prefieres no dar tu tarjeta, si mandas el presupuesto sin abrirlo para ver cómo se ve, si te da cosa que un cliente nuevo entre en tu web antes de la reunión, algo te está diciendo la imagen. Normalmente no es un problema de gusto. Es que lo que enseñas ya no está a la altura de lo que haces. Escúchalo, porque suele ser más fiable que cualquier análisis.

Y el cliente te pide descuento

Una más, de las que escribí hace tiempo en LinkedIn. Cuando alguien te pide un 30% de rebaja, no siempre es un tacaño. A veces es que tu web, tu presentación y tu forma de explicar lo que haces no le han dado una sola razón para creer que vales lo que cobras. Si estás harto de justificar presupuestos en reuniones eternas, quizá el problema no sea el departamento de ventas, sino la imagen que proyectas cuando no estás delante.

¿Y si solo me pasa una?

Una forma amable de empezar

Si has reconocido tu marca en varias de estas señales, no te agobies. Casi todas las marcas las tienen en algún momento, porque los negocios cambian más rápido que su imagen. Lo importante es decidir si quieres actuar, y a qué ritmo. Hay quien empieza por unificar lo que tiene, quien actualiza solo lo más visible y quien aprovecha un momento natural de cambio, como una mudanza, una nueva línea de servicio o un aniversario, para renovar con calma. No existe un calendario correcto, solo uno que tenga sentido para ti y tu equipo.

Entonces probablemente basta con un ajuste. No hace falta cambiarlo todo porque un soporte se vea distinto. Si lo que tienes es lo del logotipo genérico o el cambio de actividad, sospecha que el problema es de concepto, que es lo que no se arregla con retoques. Si decides actuar, el orden que sigo es: primero lo que ve el cliente antes de contactarte (web, redes, rótulo), después lo que ve cuando te contrata (presupuestos, facturas), y al final lo interno. No hay que cambiar todo a la vez. Una auditoría exprés te dice por dónde empezar, y a veces lo que te dice es que no hace falta tocar nada de la marca y que lo que hay que arreglar es otra cosa. También eso está bien saberlo.

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Estefanía González

Brand & Creative Director en Madrid. Llevo más de 10 años creando marcas para pymes y, desde 2018, dirijo marca y creatividad en Branding Makers. Primero decido qué tiene que decir la marca; después la diseño.
Trabajo online con empresas de toda España. Contesto en un máximo de 2 días laborables.
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